El microscopio MoticBA210, un nuevo miembro en la familia de SEK-Ciudalcampo

Cuando se piensa en enseñar ciencia, muchas veces viene a la cabeza la idea de un señor despeinado, con la mirada perdida y con bata, que llena la pizarra de fórmulas y dibujitos ininteligibles, y en cuyas clases nadie se entera de nada.  

Alumnos preparando la observación de la Mitosis (replicación celular) en el microscopio.

Esta idea común y anticuada de la enseñanza de ciencias también suele venir acompañada de la típica imagen del laboratorio, con los alumnos en los bancos, mirando como trabaja el profesor. Este proceso es muy anticientífico, ya que un pilar muy importante para construir un pensamiento científico sano y eficaz es experimentar en comunidad. Es decir, si una persona hace algo, la de al lado también debería hacerlo, con las mismas instrucciones, y luego ambos deberían observar el mismo resultado. La ciencia, al final, es compartir experiencias.  

Alumnos observando y comentando los resultados. La cámara Moticam 1080INT está conectada a la pizarra SMART. De este modo, los alumnos tienen mayor libertad para identificar sus resultados sin estar restringidos al ocular de un solo microscopio, y pueden observar y evaluar a tiempo real la muestra.

Y aquí es donde entra el nuevo miembro en la familia científica de SEK-Ciudalcampo. El microscopio MoticBA210, con la cámara incorporada Moticam 1080INT. Esta nueva incorporación  permite desarrollar esta parte tan importante de la ciencia que es poner los resultados en común de una manera mucho más fácil y rápida, y ofrece, además, un precioso tiempo para incorporar un paso más en la enseñanza dentro del laboratorio: el peer-review, o evaluación entre iguales.  

Compartir los resultados de este modo, en pantalla SMART, a través de un microscopio que es más potente y nítido que los de uso normal, lleva a la clase a un análisis mucho más profundo de los resultados. No es lo mismo ver nuestro propio resultado con un ocular, que compartir orgullosos con toda clase lo que hemos conseguido. Al final, la ciencia, tanto en su ejercicio como en su enseñanza, quedaría vacía si no se pudiesen compartir y disfrutar los resultados. Y qué mejor manera que hacerlo que con esta nueva incorporación al laboratorio.

 

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